Conocía el liquidambar ya que por acá se ve bastante. Supongo que su color rojo es de agradecer, además de bello. Pero en el musgo que nos pone, en ocasiones, Dano, no había reparado en él. Seguro que lo he visto, pero ahora lo miro y me detengo, cosa que no hacía antes. Y ésto es por las fotos...